— Hola ¿Quién es por favor?
Mi corazón latía a mil por horas mientras esperaba saber quién llamaba a esa hora de la madrugada, por supuesto esperábamos la llamada de los secuestradores para fijar el día y el lugar en donde íbamos a entregar el dinero para el rescate de nuestra hija.
Pero de pronto vi una expresión de asombro y felicidad en el rostro de Luis José, que me hizo inmediatamente sentir la ansiedad de saber qué era lo que estaba pasando.
— ¡Gracias detective! Saldremos inmediatamente