Yo aun intentaba asimilar lo del accidente de Guillermo, sin embargo, aun no entendía cómo había dado con mi paradero Luis José.
— ¿Cómo te sientes Ana Paula?
— ¿Cómo quieres que me sienta? Todo esto me ha sacado de control. A pesar de que Guillermo se portó como un canalla, no deseo su muerte. ¡Eso jamás!
— Hicimos todo lo posible por salvarlo, porque a pesar de que no merece estar vivo, es mi obligación como médico salvarle la vida.
— Te agradezco que hayas apartado a un lado tu odio hacia él