Mundo ficciónIniciar sesiónAdeline sirvió la comida para el abuelo Tom y para Jason. Por suerte, la ama de llaves ya había preparado todo, así que no tuvo que cocinar. Los tres comieron felices, conversando y riendo juntos.
—Jason… ¿qué tal si nos quedamos aquí unos días? Me siento muy cómoda en la casa del abuelo —preguntó Adeline con esperanza.







