20. Baja el arma
—¡¿Qué carajos te pasa?! ¡¿Cuándo te volviste tan malditamente irrespetuosa?! ¡¿Cómo te atreves a entrar en mi oficina sabiendo que tenía una reunión?!
Su padre la tomó por el cuello golpeando fuertemente su cabeza contra la pared detrás de ella y Satarah no pudo evitar gemir en voz alta abriendo los ojos abruptamente.
Su padre jamás la había golpeado en la vida y estaba sorprendida de que lo hiciera ahora cuando era una mujer.
Satarah tembló no solo de miedo sino también de dolor al ver la ir