29. Sombras del Pasado
La mañana había comenzado tranquila, casi demasiado perfecta para ser verdad. El sol entraba a raudales por las ventanas del apartamento, bañando todo con una luz cálida que contrastaba con el frío aire de enero.
Estaba en la cocina preparando el desayuno mientras Chasse hojeaba algunos documentos en la mesa del comedor. Desde que habíamos comenzado a vivir juntos, las rutinas cotidianas habían adquirido un nuevo significado. Todo parecía más estable, más sólido, aunque mi mente aún albergaba