30. ...
La tensión en el apartamento era palpable. Desde nuestra conversación de la noche anterior, Chasse y yo habíamos caído en un incómodo silencio. Aunque me había prometido que manejaría la situación, no podía dejar de pensar que me estaba ocultando algo importante. Ese mismo pensamiento me había robado el sueño, y mientras me levantaba esa mañana, sentí la carga de las dudas acumulándose como un peso en el pecho.
Chasse no estaba. Había salido temprano a la oficina, según decía la nota que dejó e