28. Tormentas internas
El sonido de la lluvia golpeando las ventanas me despertó antes de lo habitual. Al principio, no pude identificar qué me había sacado del sueño; solo sabía que había una sensación extraña en el ambiente, como si algo estuviera fuera de lugar. Giré la cabeza hacia Chasse, quien dormía profundamente a mi lado. Su rostro relajado contrastaba con la inquietud que me oprimía el pecho.
Me levanté con cuidado para no despertarlo y me dirigí a la sala. Los rayos del amanecer aún no habían aparecido, y