—Creo que ella debe sentir que le robé a sus padres, y por eso me odia de forma natural.
—Pero ahora, tanto ella como yo somos hijas de nuestros padres, y ellos nos aman a ambas. Si ella y yo nos peleamos, ¿a quién cuidarían más nuestros padres? Seguro que eso los haría muy infelices.
—Así que, si ella me odia, que me odie. En el peor de los casos, yo la evitaré y le daré su espacio.
Laura, con su aguda intuición, siempre había sabido que Dilia no la quería. Sin embargo, para no hacer sufrir al