TERCERA PARTE.
TERCERA PARTE.
—No podemos hacerle eso. Van a quedar destrozados, Mark—la voz de Luz tiembla al igual que sus manos tras escuchar el plan de su marido.
—No nos queda otra que irnos o ellos serán los que paguen, Luz—intenta que recapacite.
Están en un café a las afueras de la ciudad. Ambos tuvieron que hacer un corto viaje de fin de semana debido a que Luz tenía una reunión con otros directores de hospitales a las afueras de la ciudad.
Pero Mark aprovechó ese momento para alejarse de sus hijos y