CAPÍTULO 39 (40)
Un mes.
Un mes sin Mark y su vigilancia, y aun así me sentía peor de lo que me encontraba hace un tiempo atrás. La panza aún no se notaba, no iba a crecer de golpe y eso lo sabía, pero sí se notaba mi malestar, mis nauseas, dolor en el cuerpo y mi rostro chupado porque la criatura que estaba creciendo en mi vientre se estaba ocupando de succionar mi vitalidad y todo lo positivo en mí.
Si esto hubiera ocurrido mientras yo ejercía en la medicina, con mi sueldo y el acompañamiento