CAPÍTULO 38
“La protagonista femenina volvió al orfanato. Había estado en contacto con el personal del orfanato hace ya tiempo y no le resultó extraño buscar refugio allí. Podían cuidarse mutuamente, y con ellos, ella no se sentiría sola”.
—¿Luz? —la señora que la atiende entrecierra los ojos a través de sus anteojos. Los abre grandes cuando la reconoce—¡Mi Luz! —la mujer no tarda en abalanzarse sobre ella para abrazarla con fuerza.
Tras sentir ese abrazo, Luz respiró. Respiró sin miedo, sin qu