La angustia nos invade, mientras nuevamente, Harding golpea la puerta esperando una respuesta por parte de nosotras.
— Señora Stewart, ya me dijeron que esta aquí, abra, por favor. — le pido.
Mi madre me empuja y yo niego al saber que quiere que abra la puerta.
— Abre de una buena vez, no nos va a matar aún. — dice mi madre.
Claro, la palabra aún me está tranquilizando mucho — digo mentalmente.
Sabiendo que no puedo evitar lo inevitable y que entre más haga esperar a Harding, más enojado va