Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando fueron bajados del auto, aún Seraphyna y Rori iban tomados de la mano
—¡Tengo miedo, Rori! —sollozaba, él la sostuvo con fuerza, aunque quisiera negarlo, él mismo también temía
Entraron a ese lugar, y fueron llevados por los guardias, ahora hombres vestidos de blanco
—¡No somos adictos, lo juro! Háganos antidoping, saldremos limpios.
Los guardias y un doctor que se acercó a ellos







