Rori llegó a casa más tarde, y Violeta lo encontró
—¿De dónde vienes? Mira la hora que es, pasan de las once, es muy tarde.
Él la miró con desespero, no estaba de ánimo, y además estaba ilusionado por la presencia de Betty Ramos en su vida
—No soy un niño, ¿Lo olvidas, Violeta? Déjame tranquilo.
—¡¿Qué es esa forma de hablarme?! Eres un insensato, ¿Qué sucede con el respeto, Rori?
Él se detuvo, y se sintió culpable
—Lo siento, solo, no estoy de ánimo.
—¿Es por Seraphyna?
Él la miró incré