Cuando Rori entró a la habitación de la piscina observó a Seraphyna esnifar esa porquería, casi enloquece solo de verla, corrió hacia ella y la miró severo
—¿Qué crees que haces? —exclamó perplejo
Los grandes ojos de Seraphyna con pupilas dilatadas le miraron impactada
—¡Rori! Yo...
—¿Por qué lo has hecho?
—¿Y qué quieres? ¿Acaso no me olvidaste? Solo me dejaste de un momento a otro, no te importó como estaba, dime, Rori, ¿En algún momento de este tiempo pensaste en mí? —exclamó con dolor