Liana Clinton
Cuando estuvo listo el señor Flesher, se detuvo junto a mí y sonrió pausadamente al ver que me había arreglado el cabello amarrándolo en un moño suelto en la base de mi nuca, ya que peinarlo no era una opción en estos momentos.
—Estás más presentable —atinó a decir y la verdad es que prefería cuando a penas se fijaba en mí.
Ahora se siente incómodo estar en su punto de mira a cada nada.
—Tiene una reunión en media hora, será mejor que se apure.
Sin esperar su respuesta comencé a c