Su cama del departamento era amplia y cómoda, con un colchón de espuma viscoelástica que se adaptaba a su cuerpo. Se cubrió con sábanas de algodón egipcio, rojas como la sangre sin oxigenar, y se hundió en almohadas mullidas, suaves como plumas. En su dormitorio, de estilo minimalista y moderno, Brake resaltaba por su presencia y su masculinidad.
Era algo tan simple, dos personas que se iban a dormir juntas. Pero para ella era algo lleno de sentido, de emoción, de todo.
El aire acondicionado so