—¿Mark? —Harper sintió un escalofrío al reconocer su voz—. ¿De dónde has sacado mi número? ¿Qué pretendes?
—Solo quería saber cómo te va la vida.
Esa voz le traía tantos recuerdos... Al escucharla, los últimos nueve meses se borraron de su mente, como si nunca hubieran existido. Si se tapaba los oídos, podía imaginarse que seguía viviendo en el apartamento de Paraguay y que Mark volvería pronto del trabajo.
Harper no se atrevía a cerrar los ojos, como si temiera que el más mínimo guiño fuera su