“¿Tristan?”.
Levanto los ojos de la taza de café que he estado mirando durante los últimos veinte minutos. Miro a Sophie, quien me hace un gesto con la mano frente a mi cara. “¿Hm?”.
“Llevo veinte minutos hablando y tú ni siquiera me has estado escuchando”. Ella resopla echándose hacia atrás en su silla y cruzando los brazos sobre el pecho, aparentemente molesta conmigo.
Sacudo la cabeza. “Lo siento, cariño, es que tengo muchas cosas en la cabeza”. Suspiro y me acerco. Tomo su mano entre las