Los siguientes días, me entierro en el trabajo. Me levanto temprano, salgo a correr antes de que las chicas se despierten, me ducho y me voy a trabajar.
Paso la mayor parte del día en la oficina, trabajando hasta tarde para no tener que ir a casa a verla. Se sentía herido y como si me hubieran rechazado, y ni siquiera estaba seguro de que fuera así, pero así me sentía. Llevamos días sin hablar, y la extraño locamente y a Alaia también. El viernes por la tarde era el último día de trabajo, y la