Zoé pudo quedarse con Rafael en ese mismo dormitorio, cuidando de él, aún con las insistencias de parte de este, ella no aceptó y prefirió quedarse en ese lugar a cambio de una casa solitaria, donde no tendría la compañía del hombre que la mirada con reproches por ser tan obstinada cuando se lo proponía.
Igual solo le bastó dos minutos para verlo sonreír de nuevo.
Para Rafael era extremadamente difícil enojarse con ella, no podía de ninguna manera permanecer molesto con ella, además que verla