Capítulo 29.
Como es usual, cuando los niños me ven llegar se acercan a mi corriendo para darme un abrazo, el cual yo correspondo agachándome a su altura, sin poder dejar de llorar y aferrándome a ellos con fuerza.
—¿Mami estas bien? ¿Por qué lloras? —pregunta David confundido, notando que algo no está bien.
—Niños, hoy va a pasar algo importante —digo en un susurro, intentando no vacilar al decir estas palabras—, Lily, mi amor, debes ir con unas personas por un tiempo, ¿De acuerdo?
—¿A dónde debo ir? —preg