Capítulo 27.
Sonrío cuando escucho los pasos rápidos y fuertes de mis dos pequeños detrás de mí, mientras ellos corretean por la cocina y juegan entre risas.
—Con cuidado, no quiero que se lastimen —les pido a ambos, intentando sonar severa, pero a la vez sin poder evitar sonreír al verlos a ambos tan felices.
Después de la tormenta viene la calma, y creo que, por primera vez en toda mi vida, eso es lo que estoy sintiendo sin lugar a dudas.
William ya ha vuelto al trabajo, como cada día los niños y yo le pr