Narra Robert
El viaje se hizo tan extenso que lo sentí como de una semana, en la hora veintiocho, sentía que ya no quería ir a ningún lado, debí insistirle a mamá para no venir o por lo menos que cambiara el lugar.
Cuando ya estoy por entrar en un ataque, escucho la voz de Dios, donde avisan que estamos por aterrizar y que nos preparemos para ello.
—Por fin, ya me estorbaba la silla y todo lo que está en este cubículo.
Ainoa es una mujer que cuando quiere es insoportable, ¿Qué le pasó a la muje