Narra Ainoa
Nuestras manos juntas frente al altar, frente a un montón de personas que creen que vienen a la unión de una pareja que se ama. Esto es un gran pecado, no tenemos el perdón de Dios. Lamento padre de Robert, que la unión que quería para su hijo no sea la correcta. No lo conocí, pero respeto su memoria, pensará que no, pero respeto a los muertos —pienso mientras el sacerdote habla.
Mis manos tiemblan porque los ojos de las casi cuarenta personas que hay como invitados, están en puesta