—He oído… rumores —logró decir finalmente, su voz temblando un poco.
No quería mostrarle miedo, pero tampoco podía ocultarlo del todo. No frente de alguien como hombres así.
El hombre ladeó la cabeza, como si estuviera considerando su respuesta con cierta diversión.
Luego, sus dedos tamborilearon con lentitud sobre la mesa, creando un ritmo casi hipnótico, como si estuviera midiendo cada segundo de tensión.
—Entonces, ya sabes cómo terminan las cosas para las mujeres que no cumplen con las ex