UNA SEMANA DESPUÉS
Elena se encontraba en la sala principal de su hogar, sentada en un cómodo sillón, con las manos reposando sobre su abultado vientre. Los gemelos estaban cada vez más inquietos, como si presintieran que su llegada estaba cerca.
Mientras esperaba a Giovanni, su mente no dejaba de repasar la reciente batalla que había ganado: recuperar la empresa que por derecho le pertenecía. Sin embargo, con esa victoria, también llegaban nuevas responsabilidades, y ella sabía que no estaba