—¿Cómo ya les dije?, nosotros haremos la investigación y ustedes nos brindarán soldados. La cantidad suficiente, para que no quede ni uno de ellos.
Jeremy miró a los ojos de cada hombre en la habitación. Quería ver las reacciones que tendría cada uno en su rostro por su pedido. Los más cercanos al Sindicato, sabían, de sobra, que, el miedo que le tenían los rivales a Las Cobras, hacía que no tuvieran que luchar. Los negocios fraudulentos los ganaban solo por el nombre. Él esperaba, que abandona