Camille iba con el estómago encogido, con deseos de vomitar. Apretó con fuerza el volante hasta que los puños perdieron el color. Darius estaba cumpliendo su amenaza de perseguirla y hacerle pagar. Miró por el espejo retrovisor y vio dos autos detrás de ellos. El rostro se le puso pálido, solo de pensar lo que podrían hacerles si no lograba escapar. Tenía mucho camino por delante, no se atrevía a refugiarse en el hostal de Bárbara y que la anciana fuera asesinada. Tampoco podía sacar el teléfon