El subdirector se puso de pie y las presentó de manera formal. Camille sonrió y con amabilidad le dio la bienvenida a la empresa, deseándole que tuvieran buenos resultados para ambas partes.
—Pensé que serías diferente de cerca —dijo Amber con ironía—, eres simple, con poca gracia. Eres normal, no llegas a ser bonita. Ese cabello que no se sabe si es castaño o rojo es feo.
Camille se quedó congelada en el lugar. No entendía por qué esa mujer se comportaba tan poco profesional. ¿Qué tenía que ve