Capítulo 127: No huyas de mí
—¿No escuchaste que está casada? —La voz de Andrews cortó el aire como un trueno calmado, firme y afilado. En un segundo, sentí su brazo tirarme por la cintura, envolviéndome con un gesto claro: protección… posesión.
Mi cuerpo respondió antes de que mi mente entendiera. Me acomodé en su toque como si fuera natural. Como si fuera suyo.
—¿Andrews…? —murmuré, desorientada—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—¿Todavía preguntas? ¿Quién fue la que desapareció después de nuest