Capítulo. 122: Drama de un enamorado
El pasillo del hospital estaba en silencio, salvo por el zumbido lejano de los aparatos y el sonido apagado de pasos apresurados. Rodrigo estaba sentado en la camilla, el brazo inmovilizado con una férula provisional, mientras Alice permanecía de pie frente a él, los brazos cruzados y la mirada firme, casi inquebrantable.
—Ya pedí disculpas, no sé cuántas veces —dijo ella, con la voz contenida pero decidida—. Fue reflejo. Instinto. No lo hice con mala inten