Capítulo 118: Mariana tiene toda la atención
Aunque se sentía excluida, Aurora los siguió. Por curiosidad. Por orgullo. O quizás por un deseo masoquista de saber lo que estaba a punto de doler.
Se detuvo frente a la puerta, observándolos dirigirse hacia la entrada, cuando un coche negro y lujoso apareció a lo lejos, deslizándose como una sombra elegante. No sabía por qué, pero su estómago se revolvió.
Tan pronto como el coche se estacionó, el chófer dio la vuelta rápidamente y abrió la puerta