Capítulo 103: puerta cerrada me da rabia
Por la noche, la esperé en el estacionamiento. Le avisé que estaría allí. Frunció el ceño al verme parado, apoyado en el auto.
—¿De verdad me estabas esperando? Pensé que solo me traerías… —comentó sorprendida.
—Claro. Solo que no te traje los otros días por estar un poco ocupado, pero podemos —respondí, sonriendo como si fuera lo más natural del mundo.
—¡Hey! —De repente, escuché un grito lejano y, cuando miré —igual que Aurora, que ya estaba asust