Valerio se volteó con suavidad, manteniendo las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón para ocultar el temblor que lo dominaba. No entendía, no lograba comprender cómo mierda su propio cuerpo insistía con tanta fuerza en buscarla, ni cómo su terco corazón insistía en seguir amándola con la misma intensidad de antes. Se suponía que la realidad era otra, que debía odiarla con toda su alma y asimilar de una buena vez que ella ahora esperaba un hijo con otro hombre, pero simplemente no logr