A petición de Taylor, el pequeño Esteban se quedó haciéndole compañía mientras la madre entra a cubrir su turno en la misma clínica.
― No te atrevas a huir y llevarte a mi hijo nuevamente. ―Le advirtió la joven antes de marcharse y confiar su hijo al padre de él.
― Vamos cariño, sigues insistiendo en que yo soy el culpable. ―Se queja su todavía esposo.
― Papá, mi mamá ha estado muy triste en casa y ahora la veo sonreír de nuevo. Creo que ella se alegra de verte y por eso sonríe. ―Comenta el peq