Lo que Esteban temía sucedió, Dania se levantó muy temprano y casi se va de golpe al suelo cuando observó la cantidad de hombres haciendo ejercicio en la cancha.
Ella corrió a encerrarse a la habitación sin siquiera entender o preguntar qué es lo que está sucediendo.
―Permiso para hablar mi capitán. ―dijo uno de los soldados.
―Adelante recluta. ―respondió Esteban.
Y es que aunque estén fuera de las instalaciones del batallón, ellos siempre deben hablarle con respeto a su oficial.
―Una chica se