CAPÍTULO — Lo que se soporta para entender
Mauro llegó al hospital entrada la tarde, con ese andar confiado que había recuperado demasiado rápido el camino recuperar a Carolina, como si ya se sintiera parte del lugar, como si no hubiera sido expulsado de esa vida y ahora solo estuviera volviendo por una rendija mal cerrada.
Despues de la reunión con Ortega sabia que debía ganar terreno y empezar a ser necesario para Caro en la empresa.
Ese pensamiento lo acompañaba mientras caminaba por el pasillo, como una certeza incómoda pero firme: no podía perder tiempo, no podía esperar a que ella sanara para volver a acercarse, tenía que ocupar espacio ahora, cuando todo estaba frágil.
—Caro —dijo apenas entró—, tengo que decirte algo. Pedí licencia en mi trabajo,quiero apoyarte mientras estás convaleciente.
La frase quedó flotando en el aire, demasiado grande para la habitación, demasiado ensayada para sonar sincera.
Carolina no se movió, giró la cabeza apenas la cabeza en sentido c