CAPÍTULO 57 — La noche sin bastón
Carolina Fontes estaba despierta, aunque no lo sabía por la luz —porque no la veía—, sino por el silencio distinto de la habitación del hospital, ese que solo existe de noche, cuando los pasillos se vacían y los sonidos se vuelven más quietos.
A su lado, su madre dormía. Carolina la sentía con una claridad que le dolía: sentía su respiración lenta, pareja, ese aire tibio que entraba y salía como lo había hecho durante toda su vida, y cerró los labios con fuerz