(Narra Thomas)
—Tu hermano ha llamado hace unos pocos segundos. —dijo mi madre, con su voz ronca de haber dormido poco, sufría de un insomnio terrible, las ojeras bajo sus ojos lo demostraban.
—¿Qué ha dicho? ¿Se cansó de su viaje absurdo? —pregunté con ironía, claro que Koddel podía no volver en años si quisiera, así era él, nadie nunca lo cuestionaba.
—Vendrá con su prometida. —ella sonrió con una alegría enorme, casi saltando de la felicidad. —¡Tendremos al fin una boda!
Mi hermano mellizo K