Al llegar a la mansión me sorprendí al ver que ya no es el lujoso y frío lugar que recordaba. Ahora parece hogareño y acogedor. La mesa está repleta de deliciosos platillos y el aroma que desprenden hace que definitivamente se me abra el apetito. Luna y su esposo, Tom, se ven impecables y reciben a los demás con una sonrisa. Tom se acerca a Koddel y le da la bienvenida, al igual que a su hermano menor, Jimmy. Me siento agradecida de volver a la casa, aunque sabe que la situación no será fácil.