Sebastián ha dejado a alguien a cargo en el mostrador y ahora está sentado frente a mí, en una mesa apartada. Mantiene las manos unidas sobre la mesa mientras me observa con evidente nerviosismo. Yo, por mi parte, intento disimular el mío. Tratar con personas del mismo círculo familiar ha sido más fácil gracias a Iris, pero esta vez ella no está aquí para darme pistas sobre él.
—Es una pena que no te acuerdes de mí —dice de pronto—. He cambiado mucho, ¿verdad?
Se ríe con timidez mientras se fro