Cuando termina de hablar, contándome todo, me quedo mirándolo sin saber qué decir ni cómo reaccionar. Conocer más sobre la vida de Cole y Zara solo aumenta mi culpa, aunque, en realidad, no tenga nada que ver con ello. Estoy atrapada en una vida que no es mía, deseando a alguien a quien Zara jamás habría amado.
—¿Estás bien? —Sebastián mueve una mano frente a mis ojos, sacándome de mi ensimismamiento—. Lamento hablarte de esto ahora. Debes estar desconcertada.
—No, está bien —murmuro con incomo