Sandro comprimió sus labios, en un par de pasos llegó hasta ella y la abrazó con fuerza.
— Sospeché que algo así podría llegar a suceder. Primero llenas mi casa de reptiles, luego instalas un acuario en mi despacho y ahora te traes un chucho a mi hacienda...— le dió un pequeño pico y luego farfulló— te estás apoderando rápidamente de todo lo que es mío, esposita, y en especial de mi casa. ¿Acaso planeas quedarte, hmm?
— ¿De qué demonios hablas?— protestó ella, irritada.
— Hablo de prolongar nue