El mundo de Anastasia se sacudió en cuanto escuchó la tan inesperada propuesta de matrimonio de su captor.
En su mente, aquello no tenía ningún sentido.
—No —logró decir, a pesar del aturdimiento en que la había sumergido su proposición.
—¿Por qué no?
El hombre no parecía nada contento con su negativa.
—Porque no te conozco, porque un matrimonio es importante y porque…
«Me voy a morir», pensó, sin lograr confesárselo.
Debería decírselo, ¿no?
—Todo eso puede solucionarse —contraatacó—. Dime qué q