La ira de sentirse burlado hizo que Giovanni se girara bruscamente en la dirección de Oliver, quien se encontraba a unos pocos metros de distancia. No lo pensó en el momento en que su mano se alzó apuntándolo con el arma de fuego. Su corazón palpitaba fuertemente en su pecho con un deseo ardiente de venganza.
Debía matarlo.
Debía…
Un disparo se escuchó, pero no fue el de su propia arma. Un dolor agudo lo atravesó al instante y supo entonces que lo habían herido en el brazo.
Oliver, con los ojos