Cuando Adhara entró a su habitación luego de un largo día de trabajo, se encontró con una caja larga y rectangular encima de la cama.
Sus cejas se fruncieron, mientras se acercaba lentamente, como si el objeto en cuestión ocultara una bomba que estaba a punto de ser activada. La verdad era que esperaba cualquier cosa de los miembros de dicha casa.
Inhaló profundamente antes de tomar el valor de quitar la tapa y descubrir un bonito vestido de seda. Adicional a esto, había una nota que decía:
“