Una cosa era decidirlo y otra hacerlo. Adhara se sentía mareada ante la idea de acercarse voluntariamente a Oliver. La verdad era que no tenía ni idea de cómo llegar a él.
¿Qué le diría para empezar?
“Oye, Oliver, ¿qué te parece si firmas los benditos papeles y nos ahorramos todo esto?”
Adhara negó con la cabeza, consciente de que eso era una estupidez total.
Si llegaba de esa forma tan descarada. Entonces Oliver realmente nunca firmaría esos documentos y su plan se vería completamente frust