Esa mañana Adhara llegó tarde al trabajo. Luego de que Greta se marchara, se sentó en el sofá de la habitación y revisó el diario de su hermana.
“He estado colocando anticonceptivos en su jugo de manzana”, las palabras de Greta se repetían en su mente.
«¿Realmente Adriana había querido embarazarse de Oliver?», se preguntó por enésima vez. Eso no parecía tener sentido alguno, al menos no para ella.
Pero entonces, luego de casi una hora de revisar su diario, no encontró ningún título alusivo a