141. Cuando la oscuridad despertó
Aelina, con sus ojos azulados como el mar en calma, observaba alternativamente a Valdimir y a Erik, con una sonrisa de asombro y revelación dibujándose lentamente en sus labios dijo lo que no dejaba de pasar por su mente:
—Se parecen —musitó la joven reina, con su voz teñida de una mezcla de sorpresa y ternura—. No comprendo cómo es que hasta ahora me vengo a dar cuenta —añadió, más para sí misma que para los demás, mientras sus dedos jugueteaban distraídamente con un mechón de su cabello color